El alquimista
Durante cuatro días y cuatro noches trató el alquimista sin descanso de obtener el más bello de los metales. En la mañana del quinto día salió al exterior y, lejos de sus utensilios y de sus artes, alzó los brazos hacia el cielo clamando contra los astros.
En realidad no fueron cuatro días y cuatro noches. Tampoco se trataba de un alquimista sino de mi madre, y lo que intentaba no era encontrar la piedra filosofal sino sacar unas tremendas manchas de desodorante de los sobacos de una camiseta verde. Pero la amargura se reflejaba igualmente en su rostro.
La entropía del universo siempre aumenta, y no existe la máquina del movimiento perpetuo, y semejantes manchas, ya duras y acartonadas, simplemente no pueden salir a la luz. Hay cosas que, sencillamente, no tienen vuelta atrás. Es entonces cuando sólo queda aceptar la derrota:
---Te compro una camiseta nueva ---me dijo--- si no lo cuentas en internet...
A menudo la política (en minúsculas) te sitúa en lugares de los que, si te encuentra preparado, lo único que puedes sacar son lecciones de lo que no debes hacer. De esas que, en público, todos reconocen que no harían tal o cual cosa, pero para las que el único testimonio válido es el de " yo me vi ahí y no cedí ". Son así y toca entender por qué pasan las cosas, aunque solo sea para marcar tus límites. He coincidido con personas en distintos espacios que tengo por seguro que sí hubiesen accedido a determinadas jugadas, discutiendo que se debe combatir el fuego con fuego. Por suerte, con quienes últimamente me acompañan tanto en Verdes Equo como en la AEI Loporvenir, hemos coincidido en que no todo vale para lograr una alcaldía ni ningún otro cargo, y es algo, lo primero, de lo que estar orgullosos en lo que a calidad humana se refiere. Sabíamos que si el PP provincial jugaba la carta de presionar con el poder económico de las instituciones y las redes de que ahora dispone a l...
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