Ir al contenido principal

Con esos mimbres, estos cestos

Era un aparato simple, de otro tiempo, que sólo servía para reproducir y grabar sonido en una cinta con diminutas partículas metálicas. Sin embargo, pasé muchas tardes junto a él escuchando las canciones de mis padres. Un día, al salir de clase fui a merendar a casa de un amigo, y su padre resultó ser un melómano que había dedicado toda una habitación a estanterías de discos y cintas de cassette. Aquel amigo me prestó algunas de esas cintas, y al volver a casa a escucharlas descubrí a Mike Olfield y su Tubular Bells, pero también un audiolibro, un libro leído que no se correspondía con la carátula de su caja.

El cuento hablaba de la historia de un pueblo agrícola dividido en dos por un río en el que, por escasez, sus gentes habían tenido que vender los tractores que antes usaban entre todo el pueblo. “Cuando llegó el tiempo de labrar los campos, – decía el locutor – las dos mitades decidieron tomar herramientas distintas: Mientras la mitad izquierda labró sus campos contiguos con grandes piedras tiradas por los pocos mulos que quedaban en el pueblo, la mitad derecha decidió usar jadas, más pequeñas y lentas.
Al acabar las semanas de trabajo, el pueblo se reunió en el puente que separaba las dos mitades y los vecinos se encontraron. La gente que habían empleado los mulos estaba seria porque tras los tractores no había suficientes animales para todos, y aquellos con más 'posibles' para hacerse con uno habían decidido sobre el resto cuándo y cómo se ocuparían de sus campos, reduciendo la gente y la implicación de la mitad del pueblo en la labranza. Los que habían usado azadas sin embargo sonreían. Tuvieron que repartir el trabajo, pero como las herramientas no eran pesadas todas las mujeres, ancianos y niños pudieron dedicar algo de tiempo para acabar el trabajo a tiempo, sintiéndose parte del fruto un trabajo común.
Intuían que algo había sucedido, pero no sabían bien qué hasta que la cestera, la mujer más anciana del pueblo, exclamó: «¡Con aquellos mimbres, estos cestos!», y se echó a reír. Los vecinos entendieron que las herramientas que habían elegido habían condicionado su labor, y la forma de entender todo lo demás.
Con esas herramientas crearon una sociedad, y la sociedad era el reflejo de aquellas herramientas.

Algunas de las canciones de esas cintas acabaron siendo mis preferidas. Cuando aquel primitivo aparato de lectura y grabación ferromagnética se sofisticó hasta hacer posible Internet, pude seguir descubriendo discos, compartir libros o ver series antes de adquirirlos, lo que me permitió desarrollar un espíritu crítico y entender el hecho de comprarlos, ir a sus conciertos o acudir a sus estrenos como una forma de selección cultural de lo que me gustaba, no de consumo vacío.

Hoy he recordado aquel cuento, y he imaginado que podríamos elegir las herramientas culturales que usemos en función de la sociedad que queremos en Huesca. 
He pensado que podría ser más libre y más auténtica, menos seria y acomplejada, y me he echado las herramientas al hombro, que ya es tiempo de labranza.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Actividades de la semana 7

Aunque la vorágine semanal deja muchas veces poco espacio para registrar todo lo que se hace, me pongo como objetivo para este año subir un listado de la actividad más visible, también como ayuda a conseguir dar vida al blog, en su continua reinvención. Libertad en la red, modelo energético, Sáhara, agua, cambio climático,… esta semana ha venido cargada de momentos como el de la defensa en pleno de un Acuerdo Social por el agua frente a un Pacto Nacional agotado basado en más presas y trasvases. Junto con el gran trabajo en materia de sequía de Pedro Arrojo ha supuesto un avance como preludio a la convocatoria este fin de semana del encuentro de los movimientos sociales.  También, varias jornadas centradas en las  # FakeNews  e n red.es, con la mirada puesta en evitar una Ley Mordaza 2.0 con la excusa de las conspiraciones, o sobre el respeto a los DDHH en el Sáhara, o el impacto del Cambio Climático en la industria alimentaria. No han faltado las reuniones con cole...

Loporzano: una nueva etapa

A menudo la política (en minúsculas) te sitúa en lugares de los que, si te encuentra preparado, lo único que puedes sacar son lecciones de lo que no debes hacer. De esas que, en público, todos reconocen que no harían tal o cual cosa, pero para las que el único testimonio válido es el de " yo me vi ahí y no cedí ". Son así y toca entender por qué pasan las cosas, aunque solo sea para marcar tus límites. He coincidido con personas en distintos espacios que tengo por seguro que sí hubiesen accedido a determinadas jugadas, discutiendo que se debe combatir el fuego con fuego. Por suerte, con quienes últimamente me acompañan tanto en Verdes Equo como en la AEI Loporvenir, hemos coincidido en que no todo vale para lograr una alcaldía ni ningún otro cargo, y es algo, lo primero, de lo que estar orgullosos en lo que a calidad humana se refiere. Sabíamos que si el PP provincial jugaba la carta de presionar con el poder económico de las instituciones y las redes de que ahora dispone a l...

El lío de la bicicleta

La prensa ha recogido de forma desigual lo que esta semana ha ocurrido en la Comisión de Seguridad Vial y Movilidad Sostenible. Para muestra, estos titulares: El Congreso insta a usar la bicicleta y a acabar con los taxis piratas y la siniestralidad El lío de la bicicleta . En esta noticia leemos: El diputado socialista Odón Elorza atribuía a un "error técnico" que una parte del texto inicial de otra proposición de Podemos, también relativa al uso de la bicicleta, quedara "en el limbo" después de acordar una enmienda transaccional que sustituía a la iniciativa primaria. "No tiene sentido que se pierda parte de la PNL de Podemos", coincidía Irene Rivera de Ciudadanos, a lo que mediaba de nuevo el presidente no sin antes agradecer todas las aportaciones para zanjar que, reglamento en mano, no es él quien decide qué texto se vota, sino que la última palabra la tiene el grupo proponente, en este caso el PSOE. Así que después de diecisiete minutos col...